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Diarios/Series · 2017

Diario sobre Diarios

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“Orden” de Damiana Díaz Reck (1)

“Orden” de Damiana Díaz Reck (1)

La Colección se presenta como “una editorial de ebooks de literatura contemporánea argentina. Publicamos narrativas de autores y autoras no tan conocidos. Nuestra intención es compartir las obras que nos gustan y que vale la pena leer y seguir compartiendo.”
La Colección se presenta como “una editorial de ebooks de literatura contemporánea argentina. Publicamos narrativas de autores y autoras no tan conocidos. Nuestra intención es compartir las obras que nos gustan y que vale la pena leer y seguir compartiendo.”

Hoy me respondieron de la editorial La Colección (ebooks). Compré un par de libros (tres en realidad) y no había tenido respuesta. Entonces envié un par de mails para preguntar qué había pasado, siempre puede existir un número mal tecleado o un nombre mal escrito y vaya a saber dónde van a parar el dinero o los productos de la compra. Me respondió Martín Llambí, amablamente me explicó que habían tenido problemas en la Editorial y que ya los solucionaron. En compensación por el tiempo perdido en responder me enviaron gratis todo el resto del catálogo. ¡Alegría!

Me puso tan contento la noticia que no esperé a levantarme y prender la máquina para comenzar a leer y descargué los libros al teléfono. Tuve que hacer otras cosas, entre ellas saber dónde aloja el teléfono los archivos y descargar un programa para leerlos. Dado que todo esto significó una nueva experiencia, voy a leer los libros exclusivamente en el teléfono.

Me interesaron los tres libros del Volumen 3 de la colección, integrada por Diarios. Comencé por cualquiera de ellos, entonces abrí Orden, de Damiana Díaz Reck.

Beer Sheva, localidad que forma parte de “Orden”, el diario de Díaz Reck
Beer Sheva, localidad que forma parte de “Orden”, el diario de Díaz Reck

Orden comienza el 20 de octubre, 2011. Cada entrada tiene un título, el primero se llama Orden.

Si bien es un diario, la escritura no se presenta día por día. Hay semanas completas y hay días que faltan. No importa.

Damiana escribe un diario de aprendizaje, aprende a hacer pan, a conocer el lugar en el que vive, aprende hebreo y aprende a ser madre (iba a escribir, “sobre todo, aprende a ser madre”, pero no sé si es lo más importante en su vida, Pepe y Lulú son centrales en su relato, pero Damiana hace muchas cosas, en general sola, su ¿marido? MM aparece poco en los diarios, no sabemos bien por qué). ¿Qué más nos deja “Orden”? A mí, la idea de colocar un título a cada día. Desde hace años escribo un diario en el cual sólo encabezo con el número de entrada y el día de la fecha. También que es un diario de 62 páginas y en una sola sentada leí 40, qué tristeza.

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“Orden” de Damiana Díaz Reck (2)

“Orden” de Damiana Díaz Reck (2)

“Más o menos me sé el alefbet. Me lo aprendí en series de cinco letras, me pareció que así era más fácil”
“Más o menos me sé el alefbet. Me lo aprendí en series de cinco letras, me pareció que así era más fácil”

El diario Orden, de Damiana Díaz Reck, da pena terminarlo.

Sólo 62 páginas que se leen de corrido.

Sus experiencias me parecen extraordinarias. Por ejemplo, cuando compara aprender un idioma con recuperar la visión después de una miopía. También cuando reflexiona en tiempo real y cambia de tema, cuando dice: “Pero yo quería escribir sobre el bebé…” y deja de lado sus pensamientos sobre el idioma hebreo.

La protagonista del diario también nos comenta que está a dieta, bajar de peso es una de las metas que se ha propuesto para ese año. Confiesa que preparar pan le gusta, le tira abajo la dieta, pero solucionado el tema de la comida, el pan ya horneado le permite “tener más tiempo para sus pavadas.” Adorable.

Escribir un diario te cambia la vida. Te organiza el pensamiento y la memoria de una manera que, de no escribir a diario, muchas cosas se perderían en el tiempo. Seguramente no debe existir una metodología única para hacerlo.

Díaz Reck escribe y le pone títulos a sus días. Sabe que está feliz, escribe desde “Felizlandia”, como llama ella al estado de conciencia que le permite escribir y estar en el mundo, tanto que le gustaría ser seis personas:

“Madre, escritora, cosedora, pintora y dibujante, la quinta estudiaría hebreo y la sexta haría dieta y abdominales todo el día.”

Después sale a bicicletear y finaliza el Diario. Damiana Díaz Reck, nació en Buenos Aires en mayo de 1970. Estudió Ingeniería Hidráulica en la UNLP. Vive en Israel.

Ahora voy a seguir con Flores de invierno, de Cecilia Perkins.

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“Flores de invierno” de Cecilia Perkins (3)

“Flores de invierno” de Cecilia Perkins (3)

Cecilia Perkins nació en Buenos Aires en 1967. Su pasión es la naturaleza y desde hace unos años publica sus impresiones en Facebook.
Cecilia Perkins nació en Buenos Aires en 1967. Su pasión es la naturaleza y desde hace unos años publica sus impresiones en Facebook.

Leo Flores de invierno, de Cecilia Perkins. Es el segundo diario que leo del Volumen 3 de la editorial La Colección. El primer diario me pareció corto, este también. Muy bien narrados, las autoras son amables con el lector. En Flores de invierno, la protagonista es la naturaleza en todas sus formas a lo largo de las cuatro estaciones del año.

Jacques Rancière, en El maestro ignorante, dice que se puede enseñar lo que ignora porque cualquiera puede aprender a partir de lo que ya sabe. De aquí que su método universal de enseñanza proponga que todo está en todo (este es el paradigma de la complejidad de Edgar Morin, todo en todo, la parte en el todo y todo en la parte). Yo descubro el universo en Flores de invierno:

“Cuando trabajo arrodillada en la tierra es cuando más disfruto de mi jardín porque lo observo bien de cerca, descubro que todo fluye. Plantas, bichos, tierra, son un ritmo y armonía. Música verde”.

Hallé en este diario un paisaje para mí inexplorado, aún cuando lo tengo delante de mis propios ojos: el paisaje que forman las plantas, flores y animales del patio, de los jardines y el campo (la autora habla también de las galerías como preludios al jardín.)

Perkins describe entre las flores y estaciones del año, la historia natural y social de un paisaje, la sabiduría medicinal de nuestros ancestros, el haiku, la literatura, la poesía y la entomología.

Ahora, luego de Orden y Flores de invierno, sólo me queda un diario de los tres que componen el Volumen 3. Mañana comenzaré con Del otro lado, de Gianina Covezzi.

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“Del otro lado” de Gianina Covezzi (4)

“Del otro lado” de Gianina Covezzi (4)

Del otro lado, cruzar el charco y curarse en Uruguay
Del otro lado, cruzar el charco y curarse en Uruguay

Ayer empecé a leer Del otro lado, de Gianina Covezzi. Comienza con un manifiesto,

“Voy a escribir este diario para que sepas que sé escribir.”

Me gusta porque piensa y escribe su diario como catarsis, escribir le sirve para creer en ella, ha escrito un cuento, ha ganado un concurso literario, y todo esto le ha permitido “creer en lo que hace, creer en ella misma”.

Es un diario que, además, comienza con cierto orden, la primera entrada es del 01 de enero, y de los tres diarios que he leído, es el que más se parece a una novela.

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“Del otro lado” de Gianina Covezzi (5)

“Del otro lado” de Gianina Covezzi (5)

Entre hosteles y “ranchitos” pasan los días Del otro lado
Entre hosteles y “ranchitos” pasan los días Del otro lado

Ayer a la noche, cuando me acosté, leí un buen rato. “Del otro lado” es el diario más novelado de los tres que he leído del Volumen 3 de La Colección.

Mientras leía pensaba en el modo en que ha sido escrito. Calculo que la autora tiene que haber tomado notas y luego haber realizado una escritura posterior. Los hechos se narran en presente, pero son recuerdos de un pasado más o menos inmediato y esto es lo que más asemeja el diario a una novela (bien escrita).

En Uruguay pasan sus días de vacaciones la autora del diario y Maira, su compañera. Los hechos del relato transcurren entre hostels y en algo que la narradora se describe como un “ranchito”. También Del otro lado se encuentra Celeste (Celes), una antigua compañera de colegio.

Lo que más disfrutan las protagonistas es hacer amistades y compartir sus impresiones. En general las amistades que encuentran son masculinas y Gianina piensa que en alguno de esos encuentros furtivos encontrará finalmente al futuro padre de sus hijos.

Montevideo es la última etapa de Del otro lado. Las viajeras disfrutan de la ciudad, de su comida, sus bares y de la noche en general. Como siempre, hacen amistades y la protagonista se encuentra con un hecho para ella inesperado y trascendente que cambiará, supuestamente, la historia de su vida.

Hoy no pude dormir la siesta y aproveché el tiempo libre para adelantar en la lectura. Más arriba comentaba que este diario me parecía el más novelado de los 3 del Volumen 3 de La Colección. Después del 2 de febrero, último día del diario, los editores nos informan que Del otro lado es la primera novela de Gianina Covezzi.

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“Panadera” de Inés Acevedo (6)

“Panadera” de Inés Acevedo (6)

Fours à pain communautaires, Telhado, Trás-os-Montes, Portugal 1983 © Georges Dussaud
Fours à pain communautaires, Telhado, Trás-os-Montes, Portugal 1983 © Georges Dussaud

Aquí, como en el caso de las flores y su entorno (“Flores de invierno”, Perkins) el viaje y la catarsis (“Del otro lado”, Covezzi) y el aprendizaje de la escritura (en “Orden”, Díaz Reck) la cadena productiva del pan es lo que permite relacionar todo con todo. Si bien Panadera no pertenece al Volumen 3 de La Colección editorial, como los anteriores tres libros enumerados, lo coloco junto a ellos porque también me pareció que tenía forma de diario (aunque no lo sea, no importa)

En Panadera, la forma en que se relaciona todo con todo, es libre. Aira, claro. La narradora es Inés (se llama igual que la autora).

Trabajadora, panadera, karateca y futura madre, así ordena y piensa su vida Inés. No piensa su vida sentada en una máquina. Calculo que escribir le resultará natural y fácil, sin problemas con los puntos y las comas, sin problemas con el sujeto, el verbo y el predicado.

Inés trabaja en Le Bleu, y todos sus compañeros están alienados pues ninguno disfruta de su trabajo.

Inés tampoco, ella quiere ser panadera pero elabora y amasa eclairs* ¿qué es esto? El resto de los personajes, empleados en Le Bleu, tienen nombre (como Inés) pero sus carácteres, como personajes que acompañan a la narradora, se definen por los sobrenombres (que no pienso revelar porque forman parte de la trama y ustedes tienen que comprar el libro este que es maravilloso).

*Un pepito, a veces también petisús, relámpagos o éclairs, es un bollo fino hecho con pasta choux, a la que se da forma alargada y se hornea hasta que queda crujiente y hueco, y que habitualmente se rellena.

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“Panadera” de Inés Acevedo (7)

“Panadera” de Inés Acevedo (7)

Pétrissage du pain de Pâques, Grèce, 1973 © Kerstin Bernhard — L’Ami intime, Flammarion 2014
Pétrissage du pain de Pâques, Grèce, 1973 © Kerstin Bernhard — L’Ami intime, Flammarion 2014

Sigo con Panadera, de Inés Acevedo. Leo en el teléfono, leo en las horas libres de la escuela porque no hubo recorrido de combis, entonces tampoco hay alumnos ni alumnas.

La novela me gusta porque Acevedo escribe como Aira, y Aira también me gusta.

“No entiendo ni recuerdo cómo escribí esto, y tampoco sé si debería tener una forma. Ya que la forma es principio y final, y yo lamentablemente no conozco el final.”

Inés logra trabajar como ayudante de panadero. De repente, nos encontramos en San Pedro, a donde Inés piensa mudarse con Martín, su marido, y tener hijos. Por qué a una de sus hijas piensa bautizarla como Luján, no se los voy a comentar porque tienen que comprar el libro, pero es uno de los mejores momentos de la novela.

Sobre cómo llegó a ser panadera, es el núcleo narrativo del libro y de la vida de la protagonista (como en el caso de “Cómo me hice monja” de César Aira). Explicar eso es explicarlo todo (como en el paradigma de la complejidad).

“El pasado y el futuro están aquí. Puedo tocar el tiempo que está en todas las cosas…” Inés Acevedo nació en 1983, acá cerquita, en Tandil. Yo escribo en Benito Juárez, y soy más viejo.

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“Cabo Verde” de Leandro Uría (8)

“Cabo Verde” de Leandro Uría (8)

Isla de Cabo Verde
Isla de Cabo Verde

Leo Cabo Verde, de Leandro Uría. Quiero leerlo como un diario, los capítulos están numerados de la siguiente manera: un número y un punto aparte, 4. (por ejemplo)

Cabo Verde forma parte del Volumen 1 de La Colección ebooks https://www.lacoleccion.com.ar/ Es una novela que incluye juegos de palabras para dar significado a las acciones que motivan la vida del narrador, por ejemplo, en las relaciones de pareja, “Me gustan los triángulos. Sin tres no hay uno”. La santísima trinidad, etc.

Esto me lleva a pensar en el sentido del título de la novela, ¿será “Cabo Verde” un juego de palabras?

Por ahora sabemos que hay un eje Bs.As. Berlín, un expulsado, un ser doliente, un vagabundo renegado. Espero que se entienda que cuando escribí tres veces “un”, me refiero a la misma persona, tres es uno (yo también hago mis juegos de palabras), de quién todavía y aún no conozco el nombre.

El relato está muy bien narrado, me gusta. Avanza mientras retrocede. Explota en situaciones, nombres y hechos más o menos verídicos. Y retrocede a las patadas, como Chuck Norris (esta metáfora tal vez sea del agrado de Inés, la protagonista de Panadera, que también es karateca).

Mañana sigo.

9

“Cabo Verde” de Leandro Uría (9)

“Cabo Verde” de Leandro Uría (9)

A in to the world of A #mextures #iphoneart #iphoneography by Federica Corbelli lubaluft-art.com
A in to the world of A #mextures #iphoneart #iphoneography by Federica Corbelli lubaluft-art.com

Cabo Verde tiene mucho lenguaje en código, está escrita para que la puedan descifrar quienes posean las claves de lectura (tal vez sea una novela revanchista, como Del otro lado -de Gianina Covezzi, que publica con un manifieto, “Voy a escribir este diario para que sepas que sé escribir.”- escrita para un lector o lectora específica y nosotros somos meros profanadores de esta historia).

Así y todo, el código no es tan cerrado y se puede desencriptar, por ejemplo, “Nina Hagen”* en baires, 1985. El protagonista, “en estado Nina Hagen” conoce a la bruja de Berlín, que lo arrastra por los bares de la ciudad. En uno de ellos escucha, canta y baila What do I get? de los Buzzcocks.

No me gustan los relatos que incluyen canciones para crear atmósferas, porque considero que pierden fuerza. En este caso, voy a compartir el tema para acercarnos al momento que nos ha narrado el protagonista.

EnlaceNina Hagen - Wikipedia, la enciclopedia libreDurante una subsecuente gira europea, Hagen decide dejar la banda, aunque seguiría cumpliendo con el contrato para…es.wikipedia.orgDurante una subsecuente gira europea, Hagen decide dejar la banda, aunque seguiría cumpliendo con el contrato para…es.wikipedia.org

Mañana sigo.

10

“Cabo Verde” de Leandro Uría (10)

“Cabo Verde” de Leandro Uría (10)

El relato desea bucear en la ética y estética punk del reviente y abandono callejero. Pero el narrador no logra transmitirlo, no me convence. Por ejemplo, faltan drogas, sólo hay latas de cervezas apiladas y abolladas.

En el capítulo 14. nos aproximamos al sentido de Cabo Verde ¿será un juego de palabras? El protagonista se encuentra con Joao en un bar. El encuentro es fortuito, como todo en la novela (¿parte del espíritu punk?) Con Joao toman cerveza. Primera acepción de Cabo Verde, soldado de verde.

Los caboverdianos son yonkis que habitan un barrio lateral de Lisboa.

Luego, los protagonistas van rumbo al río y Joao se suicida arrojándose al agua helada. El narrador interpreta el hecho como un acto de redención. Quema los pasaportes de ambos y se duerme junto a la fogata. Cuando despierta, lo hace en un hospital. La policía lo interroga sobre su relación con Joao, capo narco de Lisboa. Lo ignora todo. Es deportado y ya en Buenos Aires se siente renacido.

Fin.

Encuentro varias afinidades con los autores y autoras de La Colección ebooks. Con Inés Acevedo, la cercanía con Tandil. Con Díaz Reck, las ganas de escribir y aprender a escribir a través de un diario. Con otros, la pertenencia generacional. Con Leandro Uría me une Lomas de Zamora, porque ambos nacimos en esta localidad bonaerense (pago duhaldista, que aparece en la novela)

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“Montevideo, 2013” de Melina Dorfman (11)

“Montevideo, 2013” de Melina Dorfman (11)

Hoy (por ayer) podría haber salido a caminar, pero no lo hice. Me tiré en la cama con el teléfono y me puse a leer Montevideo, 2013 de Melina Drofman. Es el segundo libro del Volumen 1 de La Colección ebooks*

El diario comienza con una fecha, lunes 28 de enero. El libro se llama, Montevideo, 2013. Supongo entonces que nos encontramos en el lunes 28 de enero de 2013 en Montevideo, Uruguay.

Como en Del otro lado, de Gianina Covezzi, nos encontramos de nuevo en vacaciones, en enero y del otro lado del charco. En el diario de Dorfman, la protagonista, busca establecer una rutina. Me gustan las rutinas. Sobre todo las rutinas de aprendizaje, ¿las encontraré en este diario?

Novedad, el diario está organizado por días, y los días se ordenan en mañana, tarde, más tarde y noche. Esta parcelamiento no lo había encontrado en los demás diarios. La protagonista es de lo más sociable. Al menos así se presenta ante nosotros.

Segundo día, 29 de enero. La narradora continúa su vida de turista. Es por demás amable, pero seguimos sin saber cómo se llama. En un incidente con un vendedor, nos ofrece el nombre de quién protagoniza el hecho, pero sobre ella dice, “Yo no me presenté”.

Jorge Luis Borges también tuvo una relación catártica con Montevideo
Jorge Luis Borges también tuvo una relación catártica con Montevideo

*https://www.lacoleccion.com.ar/

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“Montevideo, 2013” de Melina Dorfman (12)

“Montevideo, 2013” de Melina Dorfman (12)

Tercer día de la protagonista viajera en Montevideo.

El miércoles 30, hay una larga cita de un libro que lee la protagonista, sobre la relación que existe entre ser feliz y ser respetado. Para la narradora, ser respetada implica felicidad. Un lugar un tanto común, veremos si se problematiza.

El cuarto y quinto día como turista, la protagonista continúa su recorrida a pie por la ciudad. Nos deja coordenadas precisas de su recorrido hasta cuando va al supermercado el Ta-Ta.

Visita también una librería de viejo y el librero la avanza sin pudor ¿será atractiva la protagonista? El librero se llama Raúl, de ella no sabemos su nombre.

Cuando relata los sucesos del sábado 2 de febrero, caigo en la cuenta que la protagonista es una viajera solitaria. No busca compañía, sólo encuentros casuales (no necesariamente sexo, por su puesto, no sabemos qué ha pasado con Raúl). Lo qué sí es seguro es que la protagonista busca algo, por algún motivo ha regresado a Montevideo. Subrayo la palabra regresado. En un párrafo confiesa que tuvo terror a enamorarse. ¿O volver a enamorarse? A ver. No, sólo terror a enamorarse, ningún “volver”.