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Diarios/Series · 2018

El camino de Ida — Ricardo Piglia

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Diario de lectura (1)

El camino de Ida (Anagrama) lo descargué en e-pub libre: https://www.epublibre.org/libro/detalle/11781
El camino de Ida (Anagrama) lo descargué en e-pub libre: https://www.epublibre.org/libro/detalle/11781

Comencé a leer El camino de Ida, la novela de Piglia. La empiezo a leer por varias causas, primero, impulsado por la serie Manhunt: Unabomber, también porque la puedo descargar en el teléfono como e-pub y, por último, porque tengo por delante cuatro viajes en colectivo a Coronel Dorrego más otros cuatro a Adolfo González Cháves. En total, 28 horas de viaje.

El narrador nos cuenta su llegada al campus de la Taylor University invitado como profesor sustituto, a trabajar en la obra de G. Hudson.

Desde el comienzo ya existen paralelismos con la serie Unabomber, por ejemplo, “Ida estaba interesada en la tradición de los que se oponían al capitalismo desde una posición arcaica y preindustrial.” Luego hallamos un primer entredicho originado en la pérdida del sentido de una traducción: “En otoño estoy siempre caliente”, le dice Ida a nuestro personaje (que aún no lo sabemos, pero presentimos que es Emilio Renzi), “En otoño estoy siempre caliente”, como una de las posibles traducciones de “In the fall I’m always hot” (que también puede ser En la caída soy siempre un halcón -Hot, Hawks).

Dejo acá. ¿Qué más encontré? las cosas típicas de Piglia, la intertextualidad, historia y lingüística, personajes marcados por la derrota, etc.

Me gusta leer a Piglia, porque conoce el género policial y deja pistas falsas en el relato que distraen al lector inadvertido sobre hechos poco importantes para la historia.

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Diario de lectura (2)

Charlie Parker es para Julio Cortázar, “El perseguidor”. Para Piglia, un detective.
Charlie Parker es para Julio Cortázar, “El perseguidor”. Para Piglia, un detective.

Leo un rato en la escuela, en los recreos que se alargan un poco. Como leo en el teléfono, nadie se asombra ni pregunta nada.

Renzi y Elizabeth conocen a Parker. En realidad, Renzi conoce a Parker, ya que Elizabeth hacía un tiempo había contratado sus servicios para hallar a su madre. Parker es un detective, dedicado al espionaje, una profesión cada vez más sofisticada. Por ejemplo, ahora el oficio se puede ejercer a través de un circuito de cámaras que funcionan en red.

La vuelta al pueblo en colectivo desde N.Y., a través de New Jersey, y el encuentro con una anciana vecina (“Las mujeres de mi edad no envejecen, querido, sólo enloquecen”, me dijo un día) marcan el final del capítulo 1.

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Diario de lectura (3)

W.H. Hudson (8 Agosto 1841–18 Agosto 1922) Descargué A Crystal Age en http://www.gutenberg.org/ebooks/7401#
W.H. Hudson (8 Agosto 1841–18 Agosto 1922) Descargué A Crystal Age en http://www.gutenberg.org/ebooks/7401#

Leo en casa el inicio del capítulo 2 de El camino de Ida.

Se describe la vida en el campus universitario, un ámbito donde se ejerce una fuerte violencia psicológica sobre estudiantes y docentes. Comienza el seminario sobre W.H. Hudson -Guillermo Enrique- y el narrador comenta cuál es su interés por este escritor escindido en dos lenguajes, patrias e ideologías:

Comenzamos con una escena de Idle Days in Patagonia (Días de ocio en la Patagonia)

Es buenísimo el relato de la clase de literatura y óptica: el gaucho que se prueba los anteojos y ve de otra manera el mundo, Conrad y el exotismo, Kipling y la irrupción del cine en la novela, y un cuento de Quiroga.

Cada uno leía los libros de Hudson de modo distinto, como si de hecho fueran textos escritos por autores diferentes. Más que unificar esas versiones, yo trataba de profundizar las diferencias.

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Diario de lectura (4)

En el sótano de su casa, allí dónde Carlos Argentino Daneri esconde el Aleph, el profesor D’Amato oculta algo siniestro.
En el sótano de su casa, allí dónde Carlos Argentino Daneri esconde el Aleph, el profesor D’Amato oculta algo siniestro.

Emilio Renzi (no sabemos si es Renzi quien narra la historia, sólo presuponemos)- nos presenta a los 6 estudiantes que concurren a su semimario. Nos comenta sus agrupamientos, afinidades y su internas. El más influyente para ser John III, el discípulo de Ida y que, según Renzi, “Seguía mi curso sobre Hudson porque veía en sus libros que exaltaban la pampa argentina, una prehistoria de los movimientos ecologistas moderno”, pero el más enigmático y carismático parece ser, Mike Trilling, hijo de obreros, él mismo laburante y lector de la generación Beat:

No creía en la universidad salvo como lugar para ganarse la vida cómodamente.

En el capítulo 2 encontré un párrafo que leí en alguna revista, seguramente cuando salió el libro y se publicaron algunas críticas. Es el párrafo donde Piglia relaciona a los francotiradores con la ausencia de la cultura peronista en norteamérica.

Todo se individualiza aquí, pensé, no hay conflictos sociales o sindicales, y si a un empleado lo echan de la oficina de correos en la que trabajó más de veinte años, no hay posibilidad de que se solidaricen con un paro o una manifestación, por eso, habitualmente, los que han sido tratados injustamente se suben a la terraza del edificio de su antiguo lugar de trabajo con un fusil automático y un par de granadas de mano y matan a todos los despreocupados compatriotas que cruzan por allí. Les haría falta un poco de peronismo a los Estados Unidos, me divertí pensando, para bajar la estadística de asesinatos masivos realizados por individuos que se rebelan ante las injusticias de la sociedad.

Hacia el final del capítulo, Renzi conoce a D’Amato, el especialista en Melville, seducido tanto por su persona como por su obra. El profesor D’Amato es una autoridad en el campus, posee algo de siniestro: en el sótano de la casa, cría en cautiverio, un tiburón blanco.

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Diario de lectura (5)

Leo en la escuela, los recorridos están suspendidos por el temporal, no hay alumnos (tampoco alumnas). Tampoco hay energía eléctrica, no hay luz ni posibilidades de calentar agua. Estamos en el campo, a la intemperie. Me acomodo en el pasillo, leo en el teléfono, las colegas preguntan si tengo internet, les digo que no, que utilizo el teléfono para usar la calculadora. Tomo notas.

Continúo con el capítulo 3.

Una larga charla con Ida, a quien descubrimos como una mujer sexy. Previsiblemente, Renzi se acuesta con ella, luego de quedar cautivado por su inteligencia, independencia y voluptuosidad.

“Su nombre era una acción, la ida, el viaje sin retorno, señala a quien se va. Y también a la muchacha rara («está ida» o «es medio ida»)”

Al despedirse en lo que fue el primer encuentro a solas, en una era casi pretecnológica, deciden mantener el secreto sin llamarse por teléfono ni enviar mails privados.

Renzi realiza una escapada en auto por los barrios laterales de New Jersey. Entra a un gym de Box y recuerda su paso por el boxeo cuando vivía en Bs. As., mientras tanto, Ida ocupa todos sus pensamientos. Se suceden otras noches apasionadas y clandestinas, una doble vida… La novela desbarranca un poco. Me aburro diría Zamba.

De pronto, cuando el narrador retoma la descripción del curso sobre W.H. Hudson, se comenta algo que podemos relacionar con la ética del Unabomber, uno de los asistentes al seminario, John III, lee:

“una carta de Hudson de 1884: «No comparto sus sentimientos acerca de la posesión continuada y de tener sus cosas consigo. Si me traen una taza y un platito para reemplazar los rotos me lamento. Cuanto menos atado esté a cualquier lugar y cuantas menos cosas posea, tanto más libre y ligero me siento. Pienso esa ligereza conectada con mi estilo: busco la misma desposesión y la misma claridad.”

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Diario de lectura (6)

Me tiro un rato en la cama a leer. Reviso unas cosas en el teléfono y abro El camino de Ida, tomo notas. Piglia era de tomar notas, de hecho, tengo el primer tomo de las memorias de Renzi que compré el año pasado. No sé cuándo lo voy a leer.
Me tiro un rato en la cama a leer. Reviso unas cosas en el teléfono y abro El camino de Ida, tomo notas. Piglia era de tomar notas, de hecho, tengo el primer tomo de las memorias de Renzi que compré el año pasado. No sé cuándo lo voy a leer.

Capítulo 4.

Jueves 14 de marzo, 19 hs., en lo que parece un accidente de tráfico, muere Ida. El accidente se produce en circunstancias sospechosas, “una muerte violenta”.

Cuando la policía interroga al entorno de Ida, nos enteramos que el narrador es Renzi -Rinzai. Méndez y O’Connor son los detectives del caso. ¿Ya dije que el apellido de Ida es Brown?

Dato: la investigación del accidente queda en manos del FBI, ¿por qué? esta pregunta nos la hacemos una vez que estamos entrenados en mirar series norteamericanas, ¿por qué la investigación de un accidente automovilístico queda en manos de fuerzas federales?. Una pista “la mano quemada”, la mano de Ida está quemada. Las hipótesis se multiplican, se enumeran los atentados realizados con cartas bomba.

Renzi recuerda, traduce un poema (nos deja las alternativas) y rememora, por ejemplo, cuando falleció su padre. Luego ocupa la habitación de un hotel que había reservado para pasar la noche con Ida. Alquila una prostituta, hay otro juego de palabras, la prostituta novel se llama Justina. Todo fue un sueño.