
Comencé a leer El camino de Ida, la novela de Piglia. La empiezo a leer por varias causas, primero, impulsado por la serie Manhunt: Unabomber, también porque la puedo descargar en el teléfono como e-pub y, por último, porque tengo por delante cuatro viajes en colectivo a Coronel Dorrego más otros cuatro a Adolfo González Cháves. En total, 28 horas de viaje.
El narrador nos cuenta su llegada al campus de la Taylor University invitado como profesor sustituto, a trabajar en la obra de G. Hudson.
Desde el comienzo ya existen paralelismos con la serie Unabomber, por ejemplo, “Ida estaba interesada en la tradición de los que se oponían al capitalismo desde una posición arcaica y preindustrial.” Luego hallamos un primer entredicho originado en la pérdida del sentido de una traducción: “En otoño estoy siempre caliente”, le dice Ida a nuestro personaje (que aún no lo sabemos, pero presentimos que es Emilio Renzi), “En otoño estoy siempre caliente”, como una de las posibles traducciones de “In the fall I’m always hot” (que también puede ser En la caída soy siempre un halcón -Hot, Hawks).

Dejo acá. ¿Qué más encontré? las cosas típicas de Piglia, la intertextualidad, historia y lingüística, personajes marcados por la derrota, etc.
Me gusta leer a Piglia, porque conoce el género policial y deja pistas falsas en el relato que distraen al lector inadvertido sobre hechos poco importantes para la historia.




