Aquí podría haber algo más

Fresán realiza una parodia del género Ciencia Ficción, dado que considera a este género como un género agotado. En El fondo del cielo descubrimos que el futuro llegó hace rato, que vivimos en la época proyectada por los maestros de la Sci-Fi y que, como en el caso de las ideologías de izquierda, el futuro está en el pasado, en una masa de recuerdos a custodiar y que son materia sensible.
Cuando terminé la novela, leí algunas críticas y comentarios. Para algunos lectores la novela es demasiado larga, para otros merecía más páginas, también hay quienes comentan que El fondo del cielo mereció una segunda lectura (básicamente porque la novela se demora y aburre). En una de las notas se comenta que, el ensayo de Ignacio Echevarría, en la reedición de Historia argentina que Anagrama lanzó al cumplir 40 años, considera a la obra de Fresán como el desenvolvimiento paulatino del Big Bang que significó El aprendiz de brujo. Coincido con esta idea. También considero que Fresán nunca pudo dar el salto que lo conduzca más allá de los multiplicados guiños a los lectores leídos en las repetidas “como esas”, “ciertas" y “como aquellas”, que quedan en la nebulosa y que se resuelven con el oficio de escribir frente a la carencia imaginativa. Leo a Fresán y pienso, “aquí podría haber algo más”. Leo a Aira, a Levrero o a Falco y pienso, “aquí hay algo más”. De todas formas, el error más grande fue leer El fondo del cielo (una novela con Ciencia Ficción) después de haber leído Ciberíada.