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Diarios/Series · 2017

El maestro ignorante

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Diario de lectura (1)

Joseph Jacotot, le maître ignorant
Joseph Jacotot, le maître ignorant

Escribo mientras leo a Rancière, autor difícil, que no permite distracciones. Leo también el Dossier de Cuadernos de pedagogía de Rosario dedicado a El maestro ignorante. De acuerdo con la presentación que hacen los autores del Dossier, educación, política, igualdad y libertad son las claves que ordenan el libro. Yo leí sobre inteligencia, voluntad e igualdad. Tal vez porque aún no lo terminé, recién estoy en el capítulo IV.

Copio algo que puede servir para el Ateneo.

“Ciertamente, Jacotot no será una tabla de salvación para los problemas “crónicos” de nuestros sistemas educacionales. No ofrecerá un método para estructurar ningún programa eficaz de formación del profesorado. No permitirá formar cuadros ni ejércitos de instructores. Siquiera podrá formar un solo instructor. Seguramente será de poca utilidad pragmática. Más aún, no podrá servir demasiado a nadie que quiera hacer algo con otro, con los otros, con cualquiera que no sea consigo mismo. En cambio, si educar tiene algo que ver con pensar con otros y pensarnos a nosotros mismos, quién sabe…”

Entrevista a Rancière. El debate educativo en el que se inserta la figura de Jacotot retomada por Rancière, es el que se desarrolló durante la década del ’80 en Francia.

Rancière toma la igualdad como punto de partida, mientras que los republicanos y Bourdieu hacen de la igualdad un punto de llegada al cual se arriba a través de los saberes educativos.

El método emancipatorio de Jacotot es un método antisocrático, es una crítica radical a la escena del esclavo en el Menón. También es un método que toma de Descartes la idea del reparto igualitario de la luz, de la inteligencia, pero es un método que invierte el orden del “pienso, luego existo” para considerar el “existo, luego pienso”.

Si bien el método de Jacotot retoma algunas ideas de Descartes, rompe fundamentalmente con el método cartesiano porque considera que ir de lo fácil a lo difícil, de lo simple a lo complejo, no conduce a ninguna parte. Para Jacotot no hay tabla rasa, siempre hay algo a partir de lo cual se puede comenzar a aprender y luego se continúa en ese camino, se agregan saberes. [Este tal vez sea el paradigma de la complejidad, paradigma de E. Morin al que se refiere Beatriz Goris: la parte es tan compleja como el todo]

Jacotot presupone la igualdad, no tiene forma de verificarlo empíricamente, pero le sirve para razonar sobre su potencia práctica. La igualdad es un punto de partida y no un puerto de llegada. Se parte de lo que se sabe, no de lo que se ignora. ¿Qué es el maestro ignorante?

“Es un maestro que empíricamente se retira del juego y dice a aquel que es candidato a la emancipación: es tu asunto, he aquí el libro, he aquí la plegaria, he aquí el calendario, he aquí lo que vas a hacer, mira los dibujos sobre esta página, dime qué reconoces allí y así sucesivamente.”

Ignorante quiere decir, fundamentalmente, ignorante de la desigualdad.

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Diario de lectura (2)

La lógica de la emancipación sólo trata, en definitiva, derelaciones individuales
La lógica de la emancipación sólo trata, en definitiva, derelaciones individuales

Leo El maestro ignorante. El rey filósofo y el pueblo soberano, dos realidades creadas y sostenidas por la desigualdad, por la alienación de uno en otro. No hay igualdad entre ciudadanos, sólo existe la igualdad entre hombres razonables. La verdad, en política, es imposible de alcanzar.

Es más fácil atribuir justicia a la fuerza que fuerza a la justicia.

Cada uno de los apartados del libro contiene ideas que aportan a la complejización del argumento general de la obra, presentado en la figura de “El maestro ignorante”, capaz de enseñar lo que no sabe porque confía en la igualdad de las inteligencias humanas, y si una inteligencia escribió o produjo una idea, otra puede ser capaz de descifrarla.

Entre las ideas que complejizan y ejemplifican este razonamiento inicial, encontramos por ejemplo, “el todo está en todo”, o “el arte de la oratoria no tiene por función convencer a los espíritus, sino distraerlos”, porque sólo una persona distraída de su razón puede ser convencida por otra de estar en condiciones de inferioridad.

Paso al Dossier que Cuadernos de pedagogía le dedicó al libro y al autor. Leo: existe un desafío para el maestro ignorante o emancipador al momento de relacionarse con un alumno (o alumna), el desafío de superar la imposición de una inteligencia sobre la otra, sólo superable sólo si ambos individuos están dispuestos a superar una barrera, la de considerar que las personas son iguales en su capacidad de aprender y razonar.

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Diario de lectura (3)

Agripa Menenio Lanato († 493 a. C.) (en Latín Agrippa Menenius Lanatus) fue cónsul romano en 503 a. C. Con grandes capacidades para la oratoria, medió entre patricios y plebeyos cuando estos últimos se amotinaron y se retiraron al monte Aventino, en 493 a. C.
Agripa Menenio Lanato († 493 a. C.) (en Latín Agrippa Menenius Lanatus) fue cónsul romano en 503 a. C. Con grandes capacidades para la oratoria, medió entre patricios y plebeyos cuando estos últimos se amotinaron y se retiraron al monte Aventino, en 493 a. C.

Leo algo de El maestro ignorante.

Rancière ve en la historia de la toma del Aventino una metáfora de las posibilidades emancipatorias del hombre.

“Aventino es el principio de nuestra historia” dice Rancière.

En ella encuentra a Menenius Agrippa hablándole a los hombres como hombres, significándoles la igualdad de los seres hablantes. Con Menenius Agrippa comprendemos que todo hombre nació para comprender lo que cualquier otro tiene para decirle, esto es lo que se conoce como emancipación intelectual.

Acá termina el capítulo 4.

En la entrevista que le realizan a Rancière para el Dossier de Cuadernos de pedagogía, se le pregunta sobre las posibles relaciones que pueden existir entre el pensamiento de Jacotot y el de Paulo Freire. La respuesta es interesante, dado que todo el libro de Ranciére tiene esa raíz emancipadora en que se basó la Pedagogía del oprimido.

Rancière encuentra en la ideología del Orden y Progreso plasmada en la bandera de Brasil, una traducción social del orden pedagógico basado en el progreso de las ideas. Jocotot desconfiaba de esta traducción, pero su propuesta no pasaba por la emancipación social como propondría Freire sino por la emancipación individual. Si bien uno piensa en la emancipación como emancipación social y el otro como emancipación individual, ambos tienen en común que se separan de una lógica previa de opresión social. Por otro lado, el método de trabajo para la emancipación también divide aguas entre los dos pensadores, dado que Freire desarrolla un método para instruir a los pobres, mientras que Jacotot es reactivo a la institucionalización de cualquier metodología de la enseñanza.

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Diario de lectura (4)

Letra E, de la “Guide to Constructing the Letters” (1595) by Joris Hoefnagel
Letra E, de la “Guide to Constructing the Letters” (1595) by Joris Hoefnagel

Leo a Rancière. Capítulo 5, “El emancipador y su mono” (!)

Primer párrafo, resumen de la obra y de la propuesta pedagógica y social de Jacotot (Rancière llama a los aprendices de Joseph, los “discípulos”). Básicamente, se puede enseñar lo que se ignora, hay que aprender alguna cosa y relacionar con ella todo lo demás, según este principio:

Todas las inteligencias son iguales.

“No se trata de crear sabios. Se trata de levantar el ánimo de aquellos que se creen inferiores en inteligencia…”

Otro dato clave es que sólo un hombre puede emancipar a otro hombre. Nunca podrá hacerlo un partido, un gobierno, un ejército o una escuela. La enseñanza universal sólo puede dirigirse a los individuos, no a las sociedades. La enseñanza universal es el método de los pobres. Pero no es un método de pobres, sino de inventores.

La enseñanza universal no se puede institucionalizar, su potencia se encuentra en que puede emancipar con el ejemplo, cuanto más prestigio social posea el emancipado, más se difundirá la enseñanza universal.

En estos párrafos encontré a Silvio Astier conversando con los instructores de la Escuela Militar de Aviación. ¿Habrá sido Roberto Arlt un emancipado? Es famosa la anécdota que relata el modo en que defendía su novela ante los editores que deseaban corregirle su texto: Elías Castelnuovo recuerda,

“Le dije, finalmente, que así como estaba La vida puerca no se podía publicar. Que era menester arreglar y pasar en limpio los originales. Pese a las objeciones que le hacía, no se resignaba con el rechazo de su novela, ni tampoco aceptaba de manera alguna la devolución. Discutía y volvía a discutir obstinadamente (…) Por último aprisionó el manuscrito con ambas manos, lo apretó contra su pecho, y me dijo: — Está bien. Usted dice que mi novela es mala. Glusberg dice que mi novela es mala. Gleizer dice que mi novela es mala. Pero yo y mi mujer decimos que mi novela es buena. Muy buena.”

Dice Rancière en El maestro ignorante: “De hecho, sólo un emancipado puede oír sin turbación que el orden social es pura convención y obedecer escrupulosamente a superiores de los que sabe que son iguales que él.”

En la entrevista que le realizan al autor para el Dossier de Cuadernos de pedagogía, Rancière comenta que ser emancipador es siempre posible, a condición de no confundir su figura con la con la del profesor y la del ciudadano.

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Diario de lectura (5)

El miércoles pasado, con las alumnas de 4º en el Instituto leímos sobre el enfoque terapéutico de la enseñanza, uno de los cuatro enfoques con los cuáles Soltis y Fenstermacher intentan captar el sentido y los modelos de profesorado. También leíamos a Rancière y su maestro ignorante. Encontré que entre el enfoque terapéutico y el papel que Rancière otorga a la voluntad durante el proceso de aprendizaje hay muchos puntos en contacto. El docente terapeuta orienta al alumno y lo prepara para el autoaprendizaje, valores que, pienso, promovería también Rancière. En la pedagogía terapéutica el alumno es quién elige cómo, dónde, cuándo y con cuáles materiales iniciar y continuar con su aprendizaje. Aquí no hay posibilidades para que el maestro otorgue al alumno la tarjeta de persona educada, cada quién se considerará a sí mismo como educado cuando lo crea y sienta necesario. Como en el caso del maestro emancipador y el alumno emancipado, la voluntad y su satisfacción juegan acá un papel fundamental.

Hasta aquí, los posibles puntos en que, tal vez, coincidan el enfoque terapéutico y las ideas de Rancière sobre el proceso de enseñanza y aprendizaje. No sé cuáles podrán ser los puntos de divergencia.