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Historia y territorio · 2024

El Nacimiento de Argentina: Una Historia de Revolución y Soberanía

De la Miseria a la Soberanía

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De la Miseria a la Soberanía

En 1826, Lord Ponsonby, el primer embajador de Inglaterra, describió a Buenos Aires como “el sitio más despreciable que jamás vi”, reflejando la percepción negativa de la época. Este período estuvo marcado por una creciente presión demográfica hacia las áreas urbanas, especialmente Buenos Aires, debido a las oportunidades económicas y comerciales concentradas en la región. Además, se destacó la lucha por la revolución social y la independencia política, caracterizada por tensiones internas y conflictos con potencias extranjeras, como España y el Reino Unido. En mayo de 1810, lo que luego sería la República Argentina era uno de los cinco países más miserables y quizás el más despoblado del planeta, con apenas 380,000 personas viviendo en tres millones de kilómetros cuadrados y enfrentando condiciones de vida precarias. La economía se basaba principalmente en la actividad ganadera, especialmente la faena de ganado vacuno.

Miguel Rep — 4 enero 1810
Miguel Rep — 4 enero 1810

Realmente, el país era miserable, sucio, feo y brutal. Sin embargo, de esa nada que chapoteaba en el barro (en realidad: toneladas de excremento y orina arrojadas a las calles) surgió un sueño. Ese sueño, tras terribles matanzas que duraron 70 años y diezmaron a la población, comenzó a hacerse realidad: crear un país libre y soberano. Tulio Halperín Donghi le puso el título perfecto a un libro en el que muestra cómo “la Argentina” antes de ser la realidad en que vivimos fue un sueño que parecía imposible: “Una nación para el desierto argentino”. Pensar un país donde no había nada. Peor: había miseria y horror. Ese sueño comenzó a materializarse en la Revolución de Mayo. Se ha discutido hasta el hartazgo si los revolucionarios tenían un plan antes de la revolución o si aprovecharon una circunstancia fortuita y, con el tiempo, inventaron una revolución. A esta situación se sumarían con el tiempo la creciente influencia del comercio exterior en la economía local, la llegada de inmigrantes europeos que buscaban mejores condiciones de vida, y la implementación de políticas de colonización y distribución de tierras para fomentar el desarrollo agrícola y ganadero.

Miguel Rep — El cabildo del 22 de mayo de 1810
Miguel Rep — El cabildo del 22 de mayo de 1810

La Revolución de Mayo: Espontánea pero Decisiva

Esta revolución fue impulsada por la influencia de las ideas de la Ilustración y las independencias americanas, la crisis de la monarquía española agravada por la invasión napoleónica, y la creciente presión social y económica de los criollos que buscaban mayores libertades y oportunidades frente al sistema colonial impuesto por los españoles. Cambió el poder que hacía casi tres siglos dominaba esta zona del planeta y lo hizo en la semana de Mayo de 1810 por una idea revolucionaria que expuso Cornelio Saavedra el 22 de mayo en el Cabildo Abierto. Pero sí fue una revolución. Menos todavía la Revolución de Mayo. Ni la Francesa, ni la Norteamericana, ni la de Cromwell, ni la Rusa, ni la China: ninguna. Casi ninguna revolución en la historia es la expresión de un plan diseñado a la perfección antes.

Miguel Rep — ¡Mayo!
Miguel Rep — ¡Mayo!

El Cabildo Abierto era una institución que permitía a las autoridades de la ciudad de Buenos Aires escuchar la opinión de los ciudadanos (en realidad de aquellos que tenían propiedades y medios de subsistencia como para que se les permitiera participar). Fueron convocados 450. En la ciudad de Buenos Aires vivían unas 40,000 personas y en la campiña que la rodeaba (el Gran Buenos Aires de entonces) otras 35,000 (contando mujeres, niños y esclavos en ambas cifras). De ese total, 450 eran los “vecinos” con voz en un Cabildo Abierto. Concurrieron solo 251. ¿Por qué faltaron? En realidad, faltaron muy pocos. Fueron casi todos los 450 al Cabildo porque era un tema que se discutía en cada hogar y todos querían saber qué iba a pasar. Pero actuó la primera “patota patria”: no dejó que llegaran los más conservadores. Grupos de pendencieros, liderados por los más pendencieros French y Berutti (sí, los que tienen calles en Barrio Norte actuaron como piqueteros violentos), se ocuparon de cerrar las calles que iban a la Plaza y retener a los vecinos más conservadores para que no llegaran. Así se logró que entre los 251 vecinos que lograron ingresar al Cabildo Abierto el 22 de mayo de 1810 estuvieran sobrerrepresentados los sectores que apoyaban (o eran más proclives a apoyar) un gobierno local y destituir al Virrey.

Miguel Rep — Crispación
Miguel Rep — Crispación

El Debate y la Decisión por la Soberanía

El escribano del Cabildo, José Nuñez, hizo un llamado a la moderación y lanzó la fórmula tradicional que daba inicio a todo Cabildo Abierto, permitiendo a los vecinos de la ciudad expresar sus opiniones: “Ya estáis congregados, hablad con toda libertad”. El debate, que duró varias horas, fue bastante desordenado. Testimonios de los partidarios del Virrey indican que fueron maltratados, insultados y ridiculizados por no aceptar las ideas revolucionarias. “Se nos obligó a votar en público, a viva voz, y a los que no apoyábamos la revolución se nos escupía y pegaba”, relatan.

Miguel Rep — Castellistas y Saavedristas
Miguel Rep — Castellistas y Saavedristas

En el Cabildo, Castelli declaró: “Desde que el Infante Don Antonio (un representante de Fernando VII) salió de Madrid ha caducado el gobierno soberano de España… Ahora los derechos de soberanía han revertido al pueblo de Buenos Aires para que decida en libertad”. Castelli empleó los mismos argumentos que utilizaron las provincias de España para formar Juntas tras la invasión de Napoleón y el arresto de Fernando VII. Según esta lógica, el poder, ante la ausencia de un Soberano, regresa al pueblo, su soberano original.

El fiscal Villota tomó el discurso de Castelli, pero agregó un argumento que más tarde se convertiría en la base del federalismo. Villota afirmó que, aunque Castelli tenía razón, los vecinos de Buenos Aires no podían arrogarse la representación de todo el Virreinato y que debía convocarse al interior. Esta postura sembraría la semilla de la guerra civil que duró hasta 1880, cuando, tras batallas en las calles de Buenos Aires, se decidió que la ciudad junto al Río de la Plata sería la capital federal de todos los argentinos, sin pertenecer a ninguna provincia, sino a la Nación.

Juan José Paso replicó a Villota, reconociendo la necesidad de incluir al interior y proponiendo formar una Junta de Gobierno Provisoria a la que se invitaría a las demás ciudades, pero exigiendo hacerlo de inmediato debido al estado de guerra en Europa. El voto de Cornelio Saavedra fue decisivo: propuso delegar el mando en el Cabildo hasta la formación de una Junta de Gobierno, en la forma que el Cabildo estimara conveniente: “y no quede duda de que el pueblo es el que confiere la autoridad o mando”. Esta frase se convirtió en el emblema de la Revolución. Se estaba desplazando al Virrey, representante de una dinastía que llevaba siglos gobernando estas tierras. Ahora, sin dudas, el poder lo confería el pueblo.

Miguel Rep — La revolución y el género femenino
Miguel Rep — La revolución y el género femenino

La Revolución se forjó con palabras: “Que no quede duda de que el pueblo es el que confiere autoridad o mando”. En el Cabildo Abierto del 22 de mayo de 1810, una frase de Saavedra marcó el fin de quince siglos de soberanía divina que sustentaban las monarquías: el pueblo confiere autoridad. Con esta afirmación, Saavedra transformaba la monarquía en república. La Revolución de Mayo no solo instauraba un nuevo poder soberano e independiente, sino que lo fundamentaba en la soberanía popular, no en la divina. La votación, que se extendió hasta la medianoche, culminó con la destitución del Virrey. La revolución estaba en marcha.

Miguel Rep — La lluvia del 25 de mayo
Miguel Rep — La lluvia del 25 de mayo

La Realidad de la Pobreza y el Amanecer de una Nueva Nación

Pensemos: en todo el Virreinato del Río de la Plata, la única zona rica era lo que actualmente es Bolivia. La zona que justamente va a quedar fuera de las Provincias Unidas ya antes de la Independencia de 1816. Buenos Aires era miserable. Los “ricos” de acá eran almaceneros. La tierra no generaba riqueza. El ganado era pobre y disperso. Apenas si servía para tasajo (esa carne dura y salobre que se vendía para que comieran los esclavos). No había producción moderna de granos (nadie siquiera sabía que eso era posible, salvo quizá Belgrano). El pensamiento fisiócrata de Manuel Belgrano jugó un papel crucial en esta transformación. Belgrano promovía la agricultura como la principal fuente de riqueza, en línea con las ideas fisiócratas que consideraban la tierra como la verdadera base de la economía. Defendía la libre circulación de productos agrícolas y creía firmemente en la necesidad de modernizar la producción agraria. Además, Belgrano abogaba por la educación y formación técnica para mejorar las prácticas agrícolas y aumentar la productividad, buscando así transformar la estructura económica de la región.

Buenos Aires tenía ricos “ilegales”: el contrabando, que se hacía en las zonas del Río de la Plata que no se podía vigilar, permitía ingresar productos ingleses y esclavos (ambas cosas estaban prohibidas por el monopolio de la corona española) y las vendían en el mercado negro.

Miguel Rep — La revolución y los esclavos
Miguel Rep — La revolución y los esclavos

Aun así, las riquezas que el contrabando aportaba a las grandes familias contrabandistas, como la de Manuel de Alzaga, que ostentaba una considerable fortuna y se oponía fervientemente a la Revolución debido a que esta liberaba el comercio y hacía innecesario el contrabando, no constituían una fuente significativa de riqueza. En efecto, los líderes revolucionarios que presentaron su proyecto de gobierno en el Cabildo Abierto del 22 de mayo de 1810 eran en su mayoría profesionales, principalmente abogados o clérigos, provenientes de familias de comerciantes que habían tenido la oportunidad de estudiar en Chuquisaca o en Europa.

En aquel entonces, pocos porteños adinerados optaban por estudiar en la Universidad de Córdoba, ya que se consideraba demasiado conservadora y distante de las ideas modernas. Por lo tanto, preferían dirigirse directamente a Europa, en el caso de los más acomodados, o a Chuquisaca en el Alto Perú, una ciudad que abrazaba las nuevas corrientes de pensamiento y resultaba más receptiva a las ideas vanguardistas.

Así terminó el 22 de mayo de 1810: con la destitución del virrey y la promesa de conformar un gobierno provisional. Tres siglos de dominio español habían cesado por votación (ajustada, pero victoriosa) de un grupo de porteños, hijos de almaceneros, que comenzaron a soñar un país.

Miguel Rep — 26 de mayo 1810
Miguel Rep — 26 de mayo 1810

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From Misery to Sovereignty

Miguel Rep — 4 enero 1810
Miguel Rep — 4 enero 1810

In May 1810, what would later become the Republic of Argentina was one of the five most miserable and perhaps the most sparsely populated countries on the planet. Three hundred and eighty thousand people lived in an area of three million square kilometers, barely having the basics for subsistence. In 1826, Lord Ponsonby (the first ambassador from England) wrote: “Buenos Aires is the most despicable place I have ever seen; I am sure I would hang myself from a tree if this miserable land had appropriate trees.”

Indeed, the country was miserable, dirty, ugly, and brutal. However, from that nothingness, wallowing in mud (actually: tons of excrement and urine thrown into the streets), a dream emerged. That dream, after terrible massacres that lasted 70 years and decimated the population, began to become a reality: to create a free and sovereign country. Tulio Halperín Donghi gave the perfect title to a book showing how “Argentina,” before becoming the reality we live in, was a dream that seemed impossible: “A Nation for the Argentine Desert.” To conceive of a country where there was nothing. Worse: there was misery and horror. That dream began to materialize during the May Revolution. It has been debated ad nauseam whether the revolutionaries had a plan before the revolution or whether they took advantage of a fortuitous circumstance and, over time, invented a revolution.

The May Revolution: Spontaneous Yet Decisive

Almost no revolution in history is the expression of a perfectly designed plan beforehand; neither the French nor the American, nor Cromwell’s nor the Russian nor the Chinese: none. Even less the May Revolution. But it was a revolution. It changed the power that had dominated this part of the planet for almost three centuries. And it changed during the week of May 1810 due to a revolutionary idea presented by Cornelio Saavedra on May 22 in the Open Cabildo.

Miguel Rep — Cabildo Abierto
Miguel Rep — Cabildo Abierto

The Open Cabildo was an institution that allowed the authorities of Buenos Aires to hear the opinions of citizens (actually those who had properties and means of subsistence to be allowed to participate). Four hundred fifty were summoned. Buenos Aires had about 40,000 inhabitants, and the countryside surrounding it (the then Greater Buenos Aires) had another 35,000 (counting women, children, and slaves in both figures). Of that total, 450 were the “neighbors” with a voice in an Open Cabildo. Only 251 attended. Why did they miss it? Very few missed it. Almost all 450 went to the Cabildo because it was a topic discussed in every home, and everyone wanted to know what would happen.

Miguel Rep — El pueblo quiere saber
Miguel Rep — El pueblo quiere saber

However, the first “patriotic mob” acted: they did not let the more conservative ones arrive. Groups of troublemakers, led by the most quarrelsome French and Berutti (yes, those with streets named after them in Barrio Norte acted as violent picketers), took it upon themselves to block the streets leading to the Plaza and detained the more conservative neighbors to prevent them from arriving.

Miguel Rep — Crispación
Miguel Rep — Crispación

Thus, among the 251 neighbors who managed to enter the Open Cabildo on May 22, 1810, the sectors supporting (or more likely to support) a local government and deposing the Viceroy were overrepresented.

The Debate and Decision for Sovereignty

Miguel Rep — ¡Mayo!
Miguel Rep — ¡Mayo!

The Cabildo’s notary, José Nuñez, called for moderation and launched the traditional formula that inaugurated every Open Cabildo (which gave a voice to the city’s neighbors): “You are now gathered, speak freely.” The debate lasted several hours. It was quite disorderly. The Viceroy’s supporters left testimonies. In all of them, it is said that they were mistreated, insulted, and “mocked” if they did not accept the revolutionary ideas. “We were forced to vote publicly, aloud, and those of us who did not support the revolution were spat on and beaten.”

Miguel Rep — Saavedristas y castellistas
Miguel Rep — Saavedristas y castellistas

Castelli said in the Cabildo: “Since the Infante Don Antonio (a representative of Ferdinand VII) left Madrid, the sovereign government of Spain has expired… Now the rights of sovereignty have reverted to the people of Buenos Aires to decide freely.” Castelli used the same arguments that the provinces of Spain had used to form the Juntas when Napoleon invaded and arrested Ferdinand VII. The power, in the absence of a Sovereign, returns to the people, who are the original sovereign. Prosecutor Villota took Castelli’s speech but added something (which would later be the federal argument). Villota said that Castelli was right, but that the neighbors of Buenos Aires could not claim representation for the entire Viceroyalty. That the interior must be called upon. There lies the seed of the civil war that lasted until 1880, when after battles in the streets of Buenos Aires, it was decided that the city next to the Río de la Plata would be the federal capital of all Argentinians and that it did not belong to any province but to the Nation. Juan José Paso replied to the prosecutor: He acknowledged that he was right in including the interior. He proposed forming a Provisional Government Junta to invite other cities to join but demanded to do it immediately due to the state of war in Europe. Cornelio Saavedra’s vote was decisive: he proposed delegating command to the Cabildo until the formation of a government junta, in the manner and form that the Cabildo deemed convenient: “and let there be no doubt that the people confer authority or command.” “Let there be no doubt that the people confer authority or command” is the phrase of the Revolution. The Viceroy, the King’s delegate, from a dynasty that had ruled this land for centuries, was being displaced. Now the power, without a doubt, was conferred by the people. The Revolution is the work of language: “Let there be no doubt that the people confer authority or command.”

Miguel Rep — 1810 y el género femenino
Miguel Rep — 1810 y el género femenino

In the Open Cabildo of May 22, 1810, fifteen centuries of divine sovereignty, on which monarchies were founded, changed with a simple phrase from Saavedra: it is the people who confer authority or command. By saying that it is the people who confer authority or command, Saavedra was transitioning from monarchy to republic. The May Revolution not only established a new sovereign and independent power but also founded it on popular sovereignty, not divine. The voting was achieved at midnight, and the triumphant vote was to depose the Viceroy. It was the Revolution.

The Reality of Poverty and the Dawn of a New Nation

Let’s consider: in the entire Viceroyalty of the Río de la Plata, the only rich area was what is now Bolivia. The area that would remain outside the United Provinces even before the Independence of 1816. Buenos Aires was miserable. The “rich” here were storekeepers. The land did not generate wealth. The cattle were poor and scattered. It barely served for jerky (that hard and salty meat sold for slaves to eat). There was no modern grain production (no one even knew that was possible, except maybe Belgrano). Buenos Aires had “illegal” wealth: smuggling, which was done in areas of the Río de la Plata that could not be monitored, allowed the entry of English products and slaves (both of which were prohibited by the Spanish crown monopoly) and sold them on the black market.

Miguel Rep — La rvolución y los esclavos
Miguel Rep — La rvolución y los esclavos

Even so, the wealth that smuggling brought to the large smuggling families (such as Manuel de Alzaga’s, who was really very wealthy and opposed the Revolution because it freed trade and made smuggling unnecessary) was not significant. That is to say, the revolutionaries who launched their project of self-government in the Open Cabildo on May 22, 1810, were a group of doctors (mostly lawyers or priests) from storekeeper families who had managed to send them to study in Chuquisaca or Europe.

Few “rich” people from Buenos Aires studied at the University of Córdoba because it was considered too conservative and detached from modern ideas. Therefore, they went directly to Europe (the wealthiest) or to Chuquisaca in Upper Peru, which was more modern and attentive to new theories.

Miguel Rep — La revolución y los esclavos
Miguel Rep — La revolución y los esclavos

Thus ended May 22, 1810: with the deposition of the Viceroy and the promise to form a provisional government. Three centuries of Spanish rule had ceased by the (narrow but victorious) vote of a group of porteños, sons of storekeepers, who began to dream of a country.

Miguel Rep — Cabildo en venta
Miguel Rep — Cabildo en venta

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