Un montón de belleza en las cosas comunes

That’s what she said
That’s what she said

El 17 de noviembre 2019 comenzamos a mirar The Office, ayer la terminamos. Fueron casi dos meses de compañía diaria. Mi idea era mirarla para contrastar la serie con algunos de los conceptos que David Graeber desarrolla en Trabajos de mierda, y encuentro que si bien varios de los empleados de Dunder-Mifflin considerarían a su trabajo como un trabajo de mierda, el tema sería ver cómo y para qué utilizan el tiempo que les sobra.

Cada día, de 09.00 hs. a 17.00 hs. los empleados de la compañía papelera se reúnen en la oficina, y si el trabajo se realiza en una o dos horas, aprovechan el resto del tiempo para socializar, ¿se habrían ido a sus casas en caso de poder hacerlo? Para Dwight, la oficina es “el lugar que más ama en el mundo”, mientras que para Pam y Jim fueron los encuentros diarios en la oficina los que significaron la oportunidad de enamorarse y formar una familia.

La oficina es un lugar de contención, una familia disfuncional que durante muchos años (siete de las nueve temporadas) estuvo encabezada por Michael Scott (a.k.a Michael Scarn) como pater familia, quien, al momento de retirarse, luego de varios actos que consideraríamos de una estupidez suprema, pero también de varias actuaciones de enorme altura moral, ha tenido un crecimiento personal envidiable.

Esto se pudo lograr porque en las horas de trabajo hay tiempo de sobra y nadie vigila cuando no se hace nada (significativamente, durante los tres meses en que la empresa no tiene director, es cuando mejora su perfomance de ventas) y, en caso extremo, se convoca a una de las tantas y muchas veces ridículas reuniones de oficina.

El final es emotivo, un final fan service, pues aquí todos terminan felices: Jim y Pam sostienen su matrimonio y deciden crecer profesional y económicamente, Dwight se casa con Angela (descubre a su vez que es padre del pequeño Phillips) y consigue, definitivamente, acceder a la dirección de la empresa, Andy renunció a todo para iniciar una carrera artística, Kevin es despedido y abre un bar, Stanley accede a su ansiada jubilación, Erin conoce a su madre y padre, Creed es detenido (¿!), Oscar inicia una carrera política y, entre otras cosas, el documental sale al aire.

Dos momentos son de gran altura emotiva, el primero, protagonizado por Andy en la oficina cuando canta una canción de despedida y, un segundo momento, cuando Michael se presenta en el casamiento de Dwight para oficiar de padrino de bodas.

Leí Una historia sencilla, la novela de Leila Guerriero, para descubrir en ella la posibilidad de describir en un acto sencillo, como es bailar el malambo, la complejidad de lo social. En el último capítulo de The Office, Pam dice algo no menos importante para descubrir la totalidad de lo social en una pequeña oficina de la ciudad de Scranton:

Creo que una ordinaria compañía de papel como Dunder Mifflin, fue un gran tema para un documental. Hay un montón de belleza en las cosas comunes. ¿No es ese el punto?