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Diarios/Series · 2023

Vida de Jesús

1

El advenimiento

La concepción

Judá ha estado bajo el control de Roma durante casi un siglo. Muchos judíos esperan la llegada del Mesías que los liberará de esta dominación y que restaurará, de esta manera, la gloria de su nación.

La cronología sugiere que el tiempo del Mesías está próximo. Hay 14 generaciones desde Abraham hasta David, 14 desde David hasta el exilio en Babilonia y 14 desde el exilio hasta el Cristo esperado (Mesías).

En este contexto de esperanza y exaltación religiosa, Dios envió al ángel Gabriel para que revelara sus planes a María, una joven que habitaba en Nazaret [1] y que estaba comprometida para casarse con José, un descendiente de David. Gabriel se le apareció a María y le dijo: “María, has sido elegida, pues el Señor tiene planes contigo”. La muchacha se exaltó, se sintió confundida y muy preocupada ante semejante noticia. Pero Gabriel continuó: “No temas María. Dios te ha favorecido y tendrás un hijo, al que pondrás por nombre Jesús”. Le dijo, además, que su hijo sería un gran líder y que se lo conocería como el “Hijo del Altísimo”. Le prometió que Jesús ocuparía el trono de su padre David y que reinaría sobre la familia de Jacob para siempre.

Sorprendida, María le preguntó a Gabriel cómo podría traer un hijo al mundo siendo que aún era virgen. A lo que el ángel respondió: “El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá. Por eso el niño que nazca será conocido como el ‘Hijo de Dios’. Incluso tu prima Elizabeth, que es ya casi anciana, está a punto de tener un hijo, pues Dios también así lo desea”. María aceptó la voluntad del Señor y dijo a Gabriel: “Soy su sierva. Que se cumpla lo que has dicho”. Después de esto, Gabriel desapareció.

María, luego de quedar embarazada, pasó unos días junto a su prima Elizabeth en Judea. El niño que Elizabeth llevaba en su vientre se movió con fuerza al oír la voz de María y su madre fue captada por el Espíritu Santo. Entonces dijo:

“¡Eres bendita entre todas las mujeres y bendito es el hijo de tu vientre! ¿Pero cómo es posible que yo sea tan afortunada de que la madre de mi Señor venga a visitarme?… ¡Eres bendita porque has creído que lo que el Señor te dijo se cumplirá!”.

María le respondió a Elizabeth:

“Mi alma glorifica al Señor y mi espíritu se regocija en Dios, mi Salvador, porque ha tenido en cuenta mi condición humilde para ser su sierva. Desde ahora en adelante, todas las generaciones me llamarán bendita, porque el Poderoso ha obrado en mí cosas sagradas. Santo es su nombre y de generación en generación su misericordia se extiende a quienes le temen. Ha realizado prodigios con su fuerza, ha dispersado a los soberbios en sus pensamientos y ha derribado a los poderosos de sus tronos, mientras exalta a los humildes. Ha llenado de bienes a los hambrientos y ha enviado a los ricos con las manos vacías. Ha ayudado a su siervo Israel, acordándose de su misericordia hacia Abraham y sus descendientes para siempre, tal como lo prometió a nuestros antepasados”.

María y su prima permanecieron juntas durante tres meses hasta que la anciana Elizabeth dio a luz un niño. Una semana después, María regresó a Nazaret.

Juan recibió su nombre en la ceremonia de circuncisión, a ocho días de haber nacido. Inicialmente iban a ponerle el mismo nombre que su padre, pero su madre dijo: “No, se llamará Juan”. Esto sorprendió a sus vecinos y parientes, ya que Juan no era un nombre común en la familia. Zacarías, su padre (un anciano sacerdote judío muy respetado) debía indicar el nombre que había elegido para el niño y cuando le alcanzan una tableta para que escriba su nombre, debido a que había perdido el habla, para sorpresa de todos, escribió: “Su nombre es Juan”.

Muchos piensan que Juan, el hijo de Zacarías, es finalmente el Mesías profetizado. Durante meses, todos hablan de su milagrosos nacimiento. Como testimonio, Zacarías recupera su voz, comenzó a hablar y tomado por el Espíritu Santo alabó a Dios y profetizó:

Alabado sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha venido a su pueblo y los ha redimido.
Ha levantado un cuerno de salvación para nosotros
en la casa de su siervo David,
como había prometido a través de sus santos profetas hace mucho tiempo.
Nos ha librado de nuestros enemigos y de la mano de todos los que nos odian.
Ha mostrado misericordia a nuestros antepasados
y ha recordado su santo pacto,
el juramento que hizo a nuestro padre Abraham:
nos ha rescatado de la mano de nuestros enemigos,
para que podamos servirle sin temor
en santidad y justicia en su presencia todos nuestros días.
Y tú, hijo mío, serás llamado profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor para preparar su camino.
Le darás a su pueblo el conocimiento de la salvación
a través del perdón de sus pecados,
gracias a la tierna misericordia de nuestro Dios,
por la cual el sol naciente vendrá a nosotros desde el cielo
para iluminar a los que viven en tinieblas
y en la sombra de la muerte,
y guiar nuestros pasos por el camino de la paz.

Los vecinos quedaron asombrados y toda Judea comentaba estos sucesos. Todos los que lo oyeron se hicieron la misma pregunta: “¿Qué será de este niño?” La mano del Señor estaba con él.

Para continuar esta historia en que se narran los primeros días de Jesús, sigue los links: El nacimiento y el posterior bautismo en El bautismo.

[1] María y José eran habitantes de Nazaret, una pequeña ciudad en el norte de Israel. Según la Biblia, María y José eran descendientes de la familia del rey David y vivían en Nazaret cuando Jesús nació. Después de la advenimiento de Jesús, la familia se trasladó a Belén, ya que era la ciudad de origen de David y José debía registrarse allí para el censo romano.

La historia de la concepción de Jesús, se cuenta en el libro de Lucas. La del encuentro entre María y su prima Elizabeth se narra en los libros de Lucas y Mateo. De acuerdo con el Nuevo Testamento de la Biblia, Elizabeth era esposa de Zacarías, un sacerdote judío descendiente de la familia del rey David. Elizabeth y Zacarías eran ancianos y no podían tener hijos, pero Dios les concedió un hijo quien con el tiempo se convertirá en Juan el Bautista.

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2

El bautismo

En las ruinas de Al-Maghtas, en la orilla Jordana del Río Jordán, se asegura que tuvo lugar el bautismo de Jesús, y el comienzo de su ministerio, bajo la guía de Juan el Bautista.
En las ruinas de Al-Maghtas, en la orilla Jordana del Río Jordán, se asegura que tuvo lugar el bautismo de Jesús, y el comienzo de su ministerio, bajo la guía de Juan el Bautista.

En tiempos bíblicos, en un lugar apartado de la civilización, vivía un rabino judío llamado Juan [1]. Con treinta años y una determinación indomable, enseñaba a sus discípulos en el desierto de Judea [2]. Vestía con ropa hecha de piel de camello y un cinturón de cuero y se alimentaba de lo más básico: langostas y miel silvestre. Desde muy joven predicaba en el desierto, llamaba a la gente a arrepentirse de sus pecados y a bautizarse para alcanzar el perdón divino. La gente de Jerusalén [3], Judea y de toda la región del Jordán acudía a ver a Juan, confesaban sus pecados y se bautizaban en el río [4]. Entre quienes lo visitaban, no eran pocos los que creían ver en Juan podría el prometido Mesías. El bautista les decía, “Arrepentíos, porque el reino de los cielos está cerca”, al tiempo que les advertía: “Yo os bautizo con agua para que os arrepintáis, pero alguien más poderoso que yo viene detrás de mí y no soy digno de llevar sus sandalias. Él os bautizará con el Espíritu Santo y el fuego… Recogerá el trigo en el granero, pero la paja la quemará con fuego”.

Por la misma época en Nazaret [5] (región de Galilea) [6], vivía el joven Jesús, hijo de José, el carpintero. Jesús se preparaba para comenzar su ministerio y con treinta años de edad emprendió el viaje a Judea donde Juan predicaba. Son los tiempos en los que en el imperio gobierna Tiberio César [7], en que Poncio Pilato [8] era el gobernador de Judea y Herodes [9] el tetrarca de Galilea. Por otro lado, Annas y Caifás eran los sumos sacerdotes del pueblo judío [10].

Cuando Jesús alcanzó el desierto de Judea pudo finalmente reunirse con el predicador a orillas del río Jordán dispuesto a recibir su bautismo. A medida que se acercaba, Juan exclamó con fervor: “¡Miren, el Cordero de Dios, que quitará los pecados del mundo! Este es aquel de quien hablé cuando dije: ‘Viene un hombre tras de mí, pero yo no soy digno de desatarle las sandalias’”. Es por ello que en un principio Juan se resistió a bautizar al recién llegado, preguntando a Jesús: “¿Yo necesito ser bautizado por ti, mientras tú vienes a mí?”. Jesús, con humildad, respondió: “Dejemos que así sea, porque es lo justo que deberíamos hacer para cumplir con la voluntad divina.”

De esta manera, Juan accedió a bautizar a Jesús, y cuando este salió del agua, una maravillosa escena se desplegó ante sus ojos: el cielo se abrió de par en par y el Espíritu de Dios descendió sobre Jesús en forma tangible, como una paloma. Una voz desde lo alto, se dejó escuchar, diciendo: “Tú eres mi Hijo amado, en ti me complazco plenamente”.

Luego del bautismo, el Espíritu Santo envía a Jesús al desierto de Judea. Allí ayunará durante cuarenta días y cuarenta noches, y vivirá en soledad en un territorio salvaje e inhóspito que se extiende a lo largo de casi 1500 kilómetros cuadrados al oeste del Mar Muerto.

[1] Esta historia se cuenta en el Nuevo Testamento de la Biblia, en los evangelios de Mateo, Marcos, Lucas y Juan. Los evangelios son cuatro libros del Nuevo Testamento que narran la vida, ministerio, muerte y resurrección de Jesús de Nazaret. En estos libros se mencionan a Juan el Bautista, que era un predicador y bautizador que vivió a fianles del siglo I a.C. en el desierto de Judea, y a Jesús, que comenzó su ministerio público alrededor de ese misma época.

[2] Judea: Era una región histórica de la Tierra de Israel, situada al sur del río Jordán. Actualmente, esta región corresponde a parte del territorio de la actual Cisjordania.

[3] Jerusalén: Es la capital de Israel y una de las ciudades más sagradas del mundo para el judaísmo, el cristianismo y el islam. Se encuentra en el centro de la región de Judea, en el monte Sión.

[4] Jordán: Es un río que atraviesa la Tierra de Israel y Jordania, y que desemboca en el mar Muerto. El río Jordán es mencionado en diversos relatos bíblicos, entre ellos el relato del bautismo de Jesús por Juan el Bautista.

[5] Nazaret: Es una ciudad ubicada en el norte de Israel, en la región de Galilea. Según el Nuevo Testamento, Jesús pasó gran parte de su vida en Nazaret y es conocido como Jesús de Nazaret. Nazaret es mencionada en varios relatos bíblicos, como el lugar de origen de Jesús y de María, su madre. Actualmente, Nazaret es una ciudad importante para el cristianismo y es uno de los principales destinos turísticos de Israel.

[6] Galilea era una región histórica de la Tierra de Israel, situada al norte del río Jordán. Actualmente, esta región corresponde a parte del territorio del norte de Israel y del sur de Líbano. En tiempos bíblicos, Galilea fue una región importante para el judaísmo y fue el lugar de origen de muchas figuras importantes de la historia judía, entre ellas Jesús de Nazaret. Galilea también es mencionada en el Nuevo Testamento como la región donde Jesús comenzó su ministerio público y donde realizó muchos de sus milagros y enseñanzas. Actualmente, Galilea es una región importante para el cristianismo y es uno de los principales destinos turísticos de Israel.

[7] Tiberio César: Fue un gobernante romano que reinó como emperador de 14 a 37 d.C.

[8] Poncio Pilato: Fue el gobernador romano de Judea durante los primeros años del ministerio de Jesús. Es mencionado en los evangelios como el responsable de la condena y ejecución de Jesús.

[9] Herodes: Fue un gobernante judío que reinó en diferentes territorios de la Tierra de Israel durante el siglo I a.C. y el siglo I d.C. Es mencionado en los evangelios como el gobernante de Galilea durante el ministerio de Jesús.

[10] Annas y Caifás: Fueron sumos sacerdotes judíos durante el siglo I d.C. Annas fue sumo sacerdote de 6 a 15 d.C. y Caifás fue su sucesor, desde 18 a 36 d.C. Son mencionados en los evangelios como los sumos sacerdotes que presidieron el proceso de condena de Jesús.

El relato de la Vida de Jesús comenzó con la historia de su concepción hasta los 12 años. Puedes leerlo en este link: Vida de Jesús.

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3

El nacimiento

Hacia mediados de diciembre José y María estaban comprometidos para casarse, pero antes de celebrar su matrimonio, María descubre que estaba embarazada por obra del Espíritu Santo. José, que era un hombre justo, no quería avergonzar a María y de manera discreta decide divorciarse. Sin embargo, un ángel se le apareció en sueños y le dijo: “José, hijo de David, no temas en llevar a María a tu hogar como legítima esposa, ya que lo que se ha concebido en ella es obra del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo, y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados”.

Con estas palabras se cumple lo que el Señor había dicho a través del profeta: “La virgen concebirá y dará a luz un hijo, y le pondrán por nombre Emaús” — que significa “Dios con nosotros”. Cuando José despertó no tuvo dudas en tomar a María como esposa, pero no tuvo relaciones con ella hasta después de haber nacido el niño.

16–12

José y María están a punto de dar a luz. Parten de Nazaret en Galilea con destino a Belén, un pueblo cerca a Jerusalén. Desean registrarse en el censo que César Augusto ha ordenado para todo el mundo romano [1]. El viaje les llevará varios días.

18–12

Los jóvenes continúan su viaje con destino a Belén a través de un terreno accidentado y montañoso, con días y noches frías. El camino que deben recorrer atravesaba las colinas de Judea, conocidas por su dificultad debido a la falta de senderos bien marcados y por la presencia de rocas y desniveles. Además, el clima en esta región por esta época del año, probablemente era fresco a frío, con temperaturas nocturnas cercanas a los 0° grados Celsius. Por otro lado, la humedad posiblemente era alta debido a la cercanía del mar Muerto. Todo esto hacia que el viaje fuera aún más desafiante y difícil para José y María, especialmente al tener en cuenta que María en ese momento estaba embarazada.

20–12

El viaje de José y María hacia Belén continúa sin interrupción.

22–12

José y María estaban a un día de llegar a su destino en Belén después de varios días y noches de viaje con el propósito de cumplir con las órdenes del César. El censo era una práctica común en el Imperio y tenía como objetivos contar a la población y recolectar impuestos. Fue ordenado por el emperador y requería que todas las personas para poder registrarse regresaran a su ciudad de origen. El viaje de José y María fue largo, viajan a pie (probablemente con algunas de sus pertenencias) en una época en la que no había caminos seguros y en la que las comodidades eran escasas. Sin embargo, llegar a destino marca el cumplimiento de una profecía bíblica (Miqueas 5:2) en la que se menciona que el Mesías nacería en Belén.

24–12

José y María llegan a Belén, el pueblo de David, después de varios días de viaje.

25–12

Finalmente llega el día en que María dará a luz a su hijo. Lo envuelve en pañales y lo coloca en un pesebre ya que no había habitación para ellos en la posada. ¡Feliz Navidad para todos!

En las cercanías de Belén, unos pastores cuidan de sus rebaños durante la noche cuando un ángel se les apareció y la gloria del Señor brilló a su alrededor. Los pastores se asustaron. El ángel les dijo: “No teman. Les traigo una buena noticia que será causa de gran alegría para todos los pueblos: hoy en el pueblo de David les ha nacido nuestro Salvador, el Cristo (el Mesías) nuestro Señor”. Y añadió: “Este será una señal para ustedes: encontrarán al niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre”.

De repente, una gran compañía del ejército celestial apareció con el ángel, alabó a Dios y dijo: “Gloria a Dios en las alturas, tengamos paz en la tierra para los hombres en quienes él se complace”. Cuando los ángeles se fueron, los pastores se apresuraron a encontrar a María a José y al niño. Lo encontraron en el pesebre y contaron a todos lo que había pasado. Quienes estaban allí reunidos se maravillaron, pero María meditó y comprendió todos los hechos con el corazón.

Mientras tanto, en un país vecino, tres sabio ven una estrella brillar en el cielo. Saben que es una señal y emprenden un viaje para seguirla.

[1] Este censo ha sido objeto de debate entre los estudiosos de la historia, ya que no hay registros romanos confirmando su existencia, pero es mencionado en la Biblia en Lucas 2:1–5.

El relato del nacimiento de Jesús se encuentra principalmente en los Evangelios de Mateo y Lucas del Nuevo Testamento. El Evangelio de Mateo capítulo 1 versículos 18–25, cuenta la historia de cómo José, un hombre justo, se encontró a su esposa María embarazada y cómo decidió no repudiarla públicamente, pero dejarla en forma privada. El Evangelio de Lucas capítulo 2 versículos 1–20, cuenta la historia del nacimiento de Jesús en Belén, el censo romano y la visita de los pastores y de los tres sabios popularmente conocidos como los reyes magos.

Además, en el libro de Isaías 7:14 se lee la profecía del nacimiento virginal del Mesías.

El relato de la concepción de Jesús lo puedes seguir en este link: El advenimiento

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