Me gustó este libro de Liliana Sanjurjo porque realza una actividad que realizamos todos los docentes cada vez que entramos al aula: dar la clase.

-¿Tan claro como eso? Nada más y nada menos.

-¿Por qué sorprende? Porque vincula teorías didácticas con prácticas de enseñanza y aprendizaje cotidianas, por ejemplo, explicar, ejemplificar, narrar, dialogar, etc.

-¿Lo tradicional? En realidad, la autora diferencia entre enseñanza tradicional y las aproximaciones clásicas. Desdeña las primeras y reconsidera las segundas, por ejemplo, reconsidera el uso de circunlóquios didácticos, es decir, explicar con distintas palabras.

-¿Cómo hacía Borges? Bueno, Borges se burlaba de los circunlóquios retóricos. Aquí la autora invoca el principio de no-obviedad, no dar nada por hecho, por sentado, por sabido.

-¿Esto es un circunloquio? Más o menos.

-¿Algún otro apunte? Sí, el tema de la concepción del aprendizaje. Muy cercano a la enseñanza para la comprensión y muy útil para el área de ciencias sociales.

-¿Por qué? Por basarse en la comparación y el contraste, que facilitan la inducción, la deducción, la abducción y la analogía que, como explica Jorge Wagensberg, el fallecido físico y divulgador científico español, son actividades intelectuales que generan satisfacción y permiten la comprensión. Te dejo un ejemplo, valga la redundancia:

  • Comparación: Para Wagensberg, la comparación es una herramienta poderosa para entender las relaciones entre objetos y conceptos. En su libro “La Rebelión de las Formas”, por ejemplo, compara la estructura de la ciudad con la estructura del cerebro, mostrando cómo ambas están compuestas por una red de conexiones y cómo ambas pueden ser analizadas mediante la teoría de grafos.
  • Contraste: Para Wagensberg, el contraste es una técnica útil para resaltar las diferencias entre objetos y conceptos. En su libro “Si la naturaleza es la respuesta, ¿cuál era la pregunta?”, por ejemplo, contrasta el enfoque científico de la observación y la experimentación con el enfoque filosófico de la introspección, mostrando cómo ambos métodos pueden ser complementarios para la comprensión del mundo.
  • Metáfora: Wagensberg consideraba que la metáfora es una herramienta esencial para la comunicación científica. En su libro “Ideas sobre la complejidad del mundo”, por ejemplo, utiliza la metáfora de la caja negra para explicar cómo los sistemas complejos pueden ser analizados sin necesidad de entender todos sus detalles internos. La caja negra representa el sistema en su conjunto, mientras que sus entradas y salidas pueden ser estudiadas y comprendidas sin necesidad de conocer el funcionamiento interno del sistema.
  • Analogía: Finalmente, para Wagensberg, la analogía es una técnica que permite establecer relaciones entre objetos y conceptos que a primera vista parecen muy diferentes. En su libro “La nueva ciencia de la vida”, por ejemplo, utiliza la analogía entre la evolución biológica y la evolución tecnológica para explicar cómo los sistemas complejos pueden adaptarse y evolucionar. La idea es que los sistemas biológicos y los sistemas tecnológicos comparten ciertos principios fundamentales de evolución y adaptación, lo que permite establecer analogías y encontrar similitudes entre ellos.

-¿Estas dos últimas son nuevas? Están bien, las dos primeras son las más conocidas.

-¿Se consigue el libro? Claro, lo editó Homo Sapiens, la editorial santafesina, en 2019.

-¿Lo recomendas? Sí, al final de cada tema ofrece ejemplos y ejercicios, que acá entre nosotros, te comento no los hice.